Hematoma Extradural

La acumulación de sangre entre el hueso del cráneo y el cerebro por fuera de la membrana que lo recubre (la duramadre) se conoce como Hematoma Extradural. Cuando ésta es por debajo de la duramadre, se llama hematoma subdural. Son dos cuadros distintos, de evolución y pronóstico disímiles, sin embargo ambos pueden ser graves e incluso mortales a no ser que sean tratados a tiempo.

Los hematomas extradurales se producen por traumatismos de cráneo que generan una ruptura en una arteria de la duramadre (típicamente la arteria meníngea media), o bien, por una fractura del cráneo, que ocasiona un sangrado abundante. Este hematoma comienza a crecer rápidamente y comprime el cerebro. La localización, espesor del hematoma y especialmente la velocidad con la que éste se forma, determinaran la gravedad del cuadro.
Tras un traumatismo de cráneo puede haber una pérdida de la conciencia, la misma suele recuperarse en un período variable que puede ser de segundos a minutos.  Aquel paciente que tras recuperar la conciencia vuelve a deteriorarse es altamente posible que tenga un hematoma extradural o, en menor medida, subdural. Aunque este “intervalo lúcido” puede no estar presente.

Se debe consultar a una guardia siempre que haya una pérdida de conciencia o bien un episodio confusional asociado, y aunque no la hubiera, si la magnitud del trauma fue llamativamente grande, se debe realizar una consulta.
Una vez evaluado el paciente por el médico de emergencias, se realizará una tomografía de cerebro que es suficiente para diagnosticar el hematoma. Ante ausencia de tomógrafo en el centro asistencial, se pueden realizar placas de cráneo para detectar la presencia de fracturas, que permitirán al médico sospechar la posible existencia de una lesión intracraneal. Pero vale recordar que las radiografías de cráneo no son estudios suficientes para descartar lesiones intracraneanas, y su aporte puede o no ser útil.

Pequeños hematomas que no producen síntomas pueden ser observados en una unidad de internación en centro con complejidad neuroquirúrgica, y se controlará tomográficamente cada 24-72hs para descartar progresión del mismo (algunos hematomas extradurales pueden crecer lentamente, esto es más frecuente en aquellos de origen venoso, o del sangrado continuo del hueso). Hematomas más grandes, y/o que causen síntomas (fundamentalmente deterioro del estado de conciencia) deberán ser rápidamente evacuados mediante cirugía.

El pronóstico del mismo dependerá, como se dijo antes, de varios factores, siendo los más importantes el estado neurológico del paciente al momento del ingreso a quirófano y el tiempo hasta la descompresión quirúrgica.